Cuando hasta los empleados más aplicados son despedidos en tiempos de recesión, ¿merece la pena esforzarse al máximo por tu empresa?

Josh era jefe de comunicación en una organización benéfica dedicada a la educación de jóvenes en Reino Unido durante 12 años cuando se enteró de que iba a ser despedido. 

La ONG se deshacía de su puesto debido a cambios estructurales. Le ofrecieron una entrevista para un puesto de menor rango o la posibilidad de llegar a un acuerdo. No había garantías de que obtuviera el puesto, así que tras las negociaciones, fue despedido. 

Business Insider ha cambiado el nombre del entrevistado para protegerle de posibles consecuencias tras la publicación de este artículo, pero su identidad y lugar de trabajo han sido verificados mediante enlaces y capturas de pantalla. 

Josh afirma que la decisión le pilló "por sorpresa", ya que había conseguido tener una buena cobertura de medios, además de su implicación y de superar todos sus KPI (indicadores de calidad y rendimiento). 

El temor a los despidos ha acelerado la necesidad de volverse indispensable en el trabajo. El 54% de los empleados está dispuesto a aceptar un recorte salarial para poder mantener su puesto, según una encuesta realizada el pasado julio por Insight Global. 

Esta situación se plantea preocupante cuando son los empleados mejor valorados y leales, los que son despedidos.

Varias empresas tecnológicas están despidiendo a miles de trabajadores en un esfuerzo por reducir costes y prepararse para la recesión. El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, ha despedido a 11.000 personas; el CEO de Twitter, Elon Musk, también ha echado al 50% de los casi 8.000 empleados de la red social y Shopify también afirmó que despediría a 1.000 empleados. 

En alguno de los casos, las empresas están utilizando el plan de mejora de rendimiento para despedir al personal. 

"Si una empresa está al borde de sufrir dificultades financieras, es evidente que puede despedir a cualquiera en cualquier momento", asegura Aurelie Cnop, profesora de gestión de la Escuela de Negocios ESCP. "A veces, una compañía puede descartar una unidad específica, y en este sentido, tanto si eres el que mejor funciona como si no, tienes que irte". 

En medio de los despidos indiscriminados, Cnop explica cómo los trabajadores pueden cambiar la perspectiva que tienen sobre el trabajo para que si llegan los despidos, sepan sobreponerse. 

Tener una vocación clara, por encima de la empresa

Tendencias como "el abandono silencioso", que se define como el rechazo de los trabajadores a hacer más de lo que les corresponde, han surgido como consecuencia de que los empleados se han cansado de implicarse con la empresa por encima de sus responsabilidades sin que haya un reconocimiento de algún tipo. 

Cnop asegura que el trabajo debe ser "transaccional" y que la gente debería buscar "trabajar con vocacción", con un propósito y una misión más allá de la empresa. 

"Tener una vocación da un significado diferente a tu trabajo: te dedicas a algo que resulta gratificante y automáticamente, eso te lleva a ir más allá". 

También alivia parte de la conmoción del despido estructural, ya que no se está apegado a una sola empresa, sino a un fin. 

Zoe Mallett era directora de cultura y felicidad en una marca de viajes cuando fue despedida a finales del pasado agosto. Business Insider ha verificado la historia de Mallett con la documentación aportada. 

La exdirectora afirma que su despido llegó en el momento adecuado para que se lanzase a empezar su propio negocio. Llevaba 4 años en la empresa, pero asegura no arrepentirse del trabajo duro porque le apasionaba lo que hacía. 

"Sabía que iba a lanzar mi propio negocio en el futuro, así que era realmente importante para mí tener primero un buen nombre", declara. 

El esfuerzo extra dio sus frutos, fundamentalmente porque contar con el "respeto" de los altos cargos significaba que apoyaban sus iniciativas empresariales y la ponían en contacto con otras grandes marcas. 

Mallett asegura que "no se sentía amargada" por haber sido despedida y que las personas que lo hacen tienen un sentido de lealtad equivocado porque están demasiado "apegadas a la misión de una empresa". 

"Nunca debemos apegarnos al título de nuestro puesto o a una empresa en particular. Tenemos que averiguar cuál es nuestra propia misión, cuál es nuestra vocación. Entonces no importa a dónde vayas, no importa si te despiden o si la empresa cierra, tú sigues sabiendo cuál es tu misión global". 

Establecer límites en el trabajo

Aunque tener un propósito superior ayuda a crear resiliencia frente a situaciones negativas como los despidos, también puede "hacerte vulnerable a la explotación", explica Cnop. 

Tener una relación altruista con el trabajo "te empuja a sacrificarte y a ir más allá", a veces a costa de tu propio bienestar. 

La experta afirma que los empleados que se esfuerzan por encima de sus responsabilidades, al final, tienden a "quemarse o sentirse explotados" porque pueden no ser recompensados por su trabajo duro, o incluso ser despedidos. 

Cnop sugiere tener límites en el trabajo para protegerse, definiendo lo que es importante para cada uno en su vida personal y reservando tiempo para ello. Si ese tiempo personal interfiere en el trabajo, lo mejor es hablar y llegar a un acuerdo con el jefe.