Cómo se deteriora la espalda y el cuello de los trabajadores de oficina

En mayor o menor medida cualquier persona que haya pasado un tiempo más largo de lo normal sentado frente a una pantalla en un escritorio o en casa ha terminado con dolores o cargas en la espalda y el cuello.

Para aquellos trabajadores que tienen su puesto de trabajo en una oficina o un despacho y que ejecutan diariamente sus tareas, estas dolencias forman parte de la vida laboral en un gran número de casos. Si hablamos de teletrabajo se multiplican las dolencias al no tener un puesto revisado por un técnico de prevención y no contar tampoco con los equipamientos sugeridos por éste. Trabajando con el ordenador, un leve ángulo inadecuado de una articulación mantenido en el tiempo, tanto en la oficina como en casa, es un potencial generador de una lesión. Ismael Sánchez-Herrera presidente de AEPSAL (Asociación de especialistas en prevención y salud laboral).

Los especialistas en productos ergonómicos y saludables de oficina Fellowes determinan, en uno de sus informes sobre ergonomía y salud laboral, de qué forma la espalda y el cuello sufren ante una deficiente higiene postural, pero también ante la ausencia de elementos que ayuden a educar dicha postura.

Según indican la mayoría de las fisioterapeutas de empresa, las contracturas musculares en la zona cervical, los hombros y en la espalda a la altura de los homóplatos son las lesiones más recurrentes entre las personas que pasan horas frente a una pantalla en un escritorio.

Y es que los riesgos ergonómicos en el asiento de trabajo tienen que ver con la incorrecta distribución del peso del cuerpo de manera uniforme ya que no se utiliza todo el asiento y tampoco el respaldo.

Las sillas de escritorio deberían tener una curvatura lumbar y ser reclinables con el fin de que la espalda no sufra. Para evitar ese deterioro y educar posturalmente al cuerpo, es recomendable el uso del respaldo lumbar.

No regular correctamente la altura del asiento afecta directamente a los pies, evitando su descanso. Si aun regulando la altura del asiento no se consigue que los pies alcancen el plano de trabajo, el reposapiés ayuda con esa función.

La tendencia a cruzar las piernas, según el informe ergonómico de Fellowes, puede afectar a la columna vertebral y a la circulación sanguínea.

Un monitor mal colocado y regulado en altura, con un ángulo de visión superior a los 20º, es también motivo de posibles lesiones a largo plazo en la zona cervical. Por eso es importante contar con brazos de monitor que permitan adaptar la altura y la inclinación no sólo para prevenir problemas en la zona del cuello sino también de visión.

Finalmente, disponer una mesa de trabajo que no tenga espacio libre (porque haya cajas en el suelo u otros obstáculos) para que se realicen cambios de postura y movimientos, también genera problemas de salud. No sólo se trata de evitar posturas forzadas, sino que los elementos del escritorio (documentos, teléfono, fax, etc.) estén colocados correctamente con el fin de no provocar estiramientos antinaturales o malas posturas a la hora de acceder a ellos. Hay movimientos reiterados que pueden terminar en lesiones musculares de espalda.