Quemados por el trabajo I Opinión

Citigroup acaba de abrir en Málaga un nuevo centro para empleados junior de todo el mundo. Más de 3.000 personas presentaron una solicitud para cubrir 30 puestos y el banco ha contratado de momento a 27. Los salarios de partida son la mitad que los de sus compañeros en Nueva York o Londres. Pero en lugar de dejarse la piel en extenuantes semanas laborales (65 horas, lo típico, y 100 en momentos punta), estos jóvenes banqueros se podrán dejar la piel también pero solo ocho horas al día, con los fines de semana libres y en la soleada ciudad de la Costa del Sol. La entidad financiera busca así atraer talento en un sector muy criticado por quemar a sus empleados. “Creo que quiero convertirme en banquero de inversión”, bromeaba estos días un usuario de Twitter.

En una medida de tono similar, Bank of America ha anunciado que ofrecerá a los empleados que lleven más de 15 años cuatro semanas extra de vacaciones pagadas, aparte de las habituales. Hay cientos de tuits ensalzando la idea, mientras otros son mucho más escépticos: “¿Cuatro semanas tras 15 años? ¿En serio? En otros trabajos llevan décadas haciendo esto”. Otro replica: “En el mío me acaban de dar un bono de 300 euros… tras 15 años”.

Las quejas y comentarios sobre el agotamiento laboral, también llamado síndrome del trabajador quemado o burnout, son un clásico de las redes sociales. Y uno de los picos se produce a la vuelta de las vacaciones. El caso de la banca estadounidense es extremo, pero no el único. “En lo creativo, si siempre trabajas hasta cansarte, terminas abandonando”, advierte un tuitero. Alguno se pregunta qué es el verdadero agotamiento laboral, cuándo empieza a ser preocupante: “¿Cuál es el tiempo mínimo trabajando para que una persona tenga el síndrome del trabajador quemado?”. Y le responden: “De uno a dos días...”. Pero otros le dan más vueltas al problema: “Estar quemado no es: odio mi trabajo y quiero dejarlo; sino: odio mi trabajo, pero odio pensar que quiero dejarlo porque creo en lo que este trabajo se suponía que era, y tenía muchas ganas de hacerlo bien”. En resumen: frustración laboral.

Sea como sea, bromear sobre el estrés en el trabajo está bien, pero los expertos recomiendan tomárselo muy en serio cuando se convierte en un problema de verdad. La Organización Mundial de la Salud lo ha bautizado como síndrome del desgaste emocional y lo considera un trastorno asociado al estrés crónico en el trabajo. Afecta al 10% de los trabajadores y, en sus formas más graves, a entre el 2% y el 5%. Todo indica que la pandemia ha agravado esta tendencia.

Ser (o creerse) indispensable es uno de los grandes generadores del burnout. En un reciente artículo, el diario británico Financial Times hablaba del tema y ha dado pie a una avalancha de tuits. “Si hay una persona indispensable es porque el proceso no está bien diseñado. Hay posiciones clave, pero no personalidades clave”, remarca uno, seguido del otro mensaje que recuerda el refrán popular: “Indispensable el que llega, no el que se va”. O, como escribió Goethe, los cementerios están llenos de hombres imprescindibles.

¿A qué edad se puede estar quemado? A los cinco años, según sostenía de forma irónica una tuitera esta semana. Así respondía a la propuesta recientemente anunciada por el PSOE de Madrid de abrir los colegios 11 meses al año, desde las 7.00 hasta las 19.00 horas, para facilitar la conciliación de las familias. Las redes han rugido con esta idea, tanto a favor y como en contra. “Esto ahorraría muchos disgustos y muchos gastos innecesarios a las familias con ambos progenitores trabajando. No entiendo que lo nadie lo critique, la verdad”, afirma uno. Y otro responde: “Conciliación es que puedas pasar más tiempo educando y disfrutando de tus hijos, no que los adopten en el colegio 11 meses al año”. ¿Necesitarían recurrir a este servicio los trabajadores de Citigroup en Málaga?